Quiero escribir pero me sale vómito.
Nunca me gustaron las muñecas, ni jugar con otras nenas en el recreo del colegio. Siempre fui varonera. Andaba con nenes, con las rodillas llenas de moretones y los pantalones rotos. Me gusta el futbol, ir a la cancha a ver al globo y tengo una profunda afinidad con lo que se llaman “ciencias duras”. De chica jugaba con legos y les arrancaba los pelos rubios a las barbies que me regalaba abuela Elena. Las mutilaba en una especie de rito sectario, vaticinando mi futura aversión a las vedetongas de Tinelli 100 % plástico, y a los tarados oficinistas que trabajan doce horas por día para comprarse una así.
Pero a pesar de esto mi colores preferidos son el violeta, el fucsia y el rosa. Me gustan las uñas pintadas y el pelo largísimo. Me conmueve la femineidad en cualquiera de sus expresiones.
Ya no me molesto por saber quien soy. Estoy cada día mas convencida que en mi habitan much@s mas.
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