Ya no puedo recordar cómo era nuestra casa. Las paredes estaban pintadas de amarillo claro, o era algo más bien chillón. El cuarto era blanco? El techo? Si me acuerdo de tomar la merienda con pepas marca dia y ese mate enorme que compramos hace siglos en mar del plata. No se que comíamos para la cena, cuales eran nuestras rutinas. Ahora que hace meses no nos vemos, me pregunto porque elegiamos compartir ese lugar de 35m2 vos y yo.
Nunca le puse muchos adorno a nuestra casita (casita, asi le decíamos nosotros). Vos colgaste un atrapa sueños horrible que hizo la mama de no se que amiga tuya. Todo era prestado, regateado, descartado. Me acuerdo de ese puff naranja fluo que te regalo un amigo de La Rioja.
Ocupabas la mayoría de los cajones y estantes. Me ibas quitando espacio de a poco. Eso si me puedo acordar, esa sensación de ahogo permanente y ganas de llorar.
Creo que no existía cocina en esa departamento interno. La vista era a los autos que pasaban por la general paz. Todos iban hacia algún lado, venían de algo, y yo sin saberlo los miraba y pensaba en irme de vos.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario