Estos días en el trabajo todos andan como locos, y yo intentando mantener paz interior y tomar té verde. Estamos en un momento de locura generalizada y café. Lo mejor que puedo hacer es observar esta locura. Además la entendemos y no nos sentimos tan solos.
Ahora que paso casi un año podemos ver que sí, que todo era demasiado raro, que no estábamos preparados para tanta intensidad. Que no dábamos mas. Que lo único que podíamos hacer era tirarnos palos y patadas voladoras entre nosotros.
Ahora que se cumple casi un año y ya no es todo un tsunami de emociones, me hago más cargo. Pensamos que si estábamos juntos todo siempre iba a estar bien, una locura, pero bien. Que podíamos contra todo y la distancia y el tiempo. o si no podíamos no nos importaba porque siempre existia volver. Y ahora es casi un año de no vernos, y estoy entera y parada en los dos pies, sin siquiera poder acordarme de vos. A veces me paso cinco o diez minutos tratando de reconstruir tu cara, pero no se me aparece nada.
Hay cambios que no quisimos hacer, y eso fue estupidez. Era transformar o bancarse el temblor que vino después. y ahí si, agarrar todo lo que aprendiste y lo que amaste y llevartelo con vos. A muchos les pasa, y te podes preparar o llorar, pero el cambio, lo nuevo, se te viene encima igual.
Yo pensaba y leia demasiado, y vos demasiado poco. Y ninguno comprendia nada. vivimos esa lucha loca entre oprimir y ser oprimido, cagar o ser cagado. Y vos (y tambien yo) que no fuiste ni tu viejo ni tu vieja y no entendiste que se podía ser otra cosa y fuiste los dos.
Ahora estoy aca, escribiendo esto, y las marcas que tengo son heridas de batalla. Son creatividad o son locura.
Mientras como hamburguesas de lenteja con salsa de soja y girasol. Miro pelis y dibujitos japoneses de naruto que tiene un monstro de nueve colas encerrado adentro. Y yo?
Ahora que paso casi un año podemos ver que sí, que todo era demasiado raro, que no estábamos preparados para tanta intensidad. Que no dábamos mas. Que lo único que podíamos hacer era tirarnos palos y patadas voladoras entre nosotros.
Ahora que se cumple casi un año y ya no es todo un tsunami de emociones, me hago más cargo. Pensamos que si estábamos juntos todo siempre iba a estar bien, una locura, pero bien. Que podíamos contra todo y la distancia y el tiempo. o si no podíamos no nos importaba porque siempre existia volver. Y ahora es casi un año de no vernos, y estoy entera y parada en los dos pies, sin siquiera poder acordarme de vos. A veces me paso cinco o diez minutos tratando de reconstruir tu cara, pero no se me aparece nada.
Hay cambios que no quisimos hacer, y eso fue estupidez. Era transformar o bancarse el temblor que vino después. y ahí si, agarrar todo lo que aprendiste y lo que amaste y llevartelo con vos. A muchos les pasa, y te podes preparar o llorar, pero el cambio, lo nuevo, se te viene encima igual.
Yo pensaba y leia demasiado, y vos demasiado poco. Y ninguno comprendia nada. vivimos esa lucha loca entre oprimir y ser oprimido, cagar o ser cagado. Y vos (y tambien yo) que no fuiste ni tu viejo ni tu vieja y no entendiste que se podía ser otra cosa y fuiste los dos.
Ahora estoy aca, escribiendo esto, y las marcas que tengo son heridas de batalla. Son creatividad o son locura.
Mientras como hamburguesas de lenteja con salsa de soja y girasol. Miro pelis y dibujitos japoneses de naruto que tiene un monstro de nueve colas encerrado adentro. Y yo?
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