pongo el despertador a las seis y cuarto para meditar. Antes de que suene lo apago, me digo “mejor así no despierto a novio, en cinco me levanto” obvio me duermo de nuevo y a las siete empiezo a mover las manos de a poco, abro un ojo después lo cierro. Novio ya esta bañado y me dice algo como “arriba hermosa, ya te deje la ducha”. Me doy cuenta que no me adapto a la vida, algo me parece raro, artificial. De todas formas me baño, el agua me termina de despertar, y me quedo largo rato inmóvil bajo de la ducha.
El desayuno lo tomo en el trabajo, almendras, pasas, frutas. Eso me gusta, cuando no tengo tiempo de traerme saco algo de la maquina. Galletitas fruti o amor. Tomo mate con yuyos y pienso que voy a hacer hoy. Dos horas después de levantarme todavía no me adapto a la vida. pasan cosas raras. Por ejemplo mi amiga inzua que me mando unmensaje a las dos am diciendo que venia el miércoles a cenar a casa. Por ejemplo yo, que me paso ordenando y juntando la ropa que esta tirada en el suelo, sacándole los pelos al cepillo, barriendo el piso de la cocina.
También el sábado vinieron amigos y familiares a comer pizza a casa. Me cuesta disfrutar cuando viene gente. Siento que se aburren o que son pocos, o que no comen o se conocen lo suficiente. Me hago cargo de todo. La gente cree que soy colgada, pero eso es porque me voy. Me voy con la cabeza a otros lugares cuando me excede la presión. Eso no es ser colgada, es híper responsabilidad.
Ya estoy por terminar el primer termo de mate. Con ese termo de acero inoxidable que compramos en villa las rosas cuando nos fuimos, para bajar un poco el stress de la ciudad. Se moja el escritorio y los papeles cuando cebo, me acuerdo que en la esquina de scalabrini y santa fe compre otra tapa. pero me olvide donde la deje, y no tengo otro. En verdad si, tengo el termo que me regalo H antes de mudarse, que ceba bien pero es bordo, y odio el bordo.
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