Un espejo precioso en la pared más amplia del living, hacía el ambiente especial. Ella lo forjó con sus manos, eligió las venecitas una por una, combinó los colores: marron oscuro, marrón claro, blanco. Eran tesoros de su nido juntos, puro love.
Ella era la música y la poesía. Las especias para calmar la ansiedad, los yuyos de tés de bruja, la tarta casera.
Desde que se fue, él anda oscuro, vestido siempre con la remera del león rasta que ella le regaló la misma noche que le mintió, por ultima vez. Fuma porro, mira tele. Siempre tele para nunca pensar que junto con el espejo, se le escapo la belleza, y con la belleza su corazón.
jueves, 3 de febrero de 2011
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