Ella quería no tener esas ganas de llorar metidas en los ojos. Ese tiempo perdido en el trabajo donde no se puede parar de pensar. El estar sentada no ayuda y la concentración (la falta de) menos todavía. Come galletitas frutrigran paquete rosa y nueces bolivianas. No se siente bien.
No sabe que quiere, piensa en su presencia que siempre la daña. Y en haberlo llamado el fin de semana para gritarle, para echarle en cara que hacia un puterio con su dolor. Piensa en nuevamente dejar que él la forree. Convertirse en un tacho de basura donde aprovecha para descargar toda su mierda y por un momento sentirse mejor. Sube su autoestima denigrandola, chupandole la sangre. Se vuelve fuerte y ella chiquita. Todo lo mismo, una vez más.
Y yo me pregunto: porque Malena eso?
lunes, 7 de febrero de 2011
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