domingo, 23 de enero de 2011

En Rio

El martes estuve en la playa. Despues de mucho tiempo me bañé en el mar y empece a sentir como el agua y la sal curaban, de a poco cerraban los agujeros que se abrieron en mi. El mar me recibia calentito y no habia tanto sol. Mis amigos se fueron a nadar, yo no. Estaba tranquila, buscando paz.
La bikini brasilera que me compre, era chiquitisima y de muchos colores. Naranja, rojo, amarillo, llena de flores. Parecia de otra pero era mia. De yo sin vos. 
La playa nos dio hambre, y a eso de las siete de la tarde nos metimos todos en un padaria.  Pedí un sandwich de queijo minas en pan frances y un suco de mamao con laranja. El sandwich  estaba tibio y el queso se sentia suavecito en la boca. Es un queso blanquisimo, como no hay en Argentina. Me encanta la comida blanca. El jugo vino sin azucar y en vaso de vidrio. Perfecto. Terminé de comer al toque y la verdad me hubiese pedido veinte más, pero ya era suficiente.
Hace un mes que no disfruto de una comida y quería contar eso nomas.

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