Te digo una cosa: No me entra en la cabeza como me pudiste ver llorar así y seguir mintiendo. casi me deshidrato de tanto llorar. Cualquier día terminaba con suero intravenoso en el hospital. Tu egoísmo no se entiende, y si hay algo que me saca es no entender.
Me alivia lo que no fue. El 27 de diciembre (dos días después de la madrugada de navidad) habíamos planeado mudarnos a la casa de mis sueños: un tres ambientes en el barrio de haedo con jardín, muchas plantas, flores y una huerta. Hasta tenia pescaditos de colores en un cuenco que el dueño anterior había comprado para juntar agua de lluvia. Igualita a la casa de golosinas en el cuento de Hansel y Gretel que me contaba la Oma antes de dormir. Vos fuiste mi trampa mortal. Y pensar que estoy viva por un pelito nomas.
Te digo otra cosa: Cada lagrima que llore esta regando mi jardín y mi propia huerta, más hermosa, sustentable y real.
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