viernes, 28 de enero de 2011

Ya no

Salí temprano a hacer trámites. Tramites más treinta grados a las ocho de la mañana, dieron angustia potenciada. En la calle mientras esperaba el bondi 571 que va para Leblon, no aguanté más y largué llanto desconsolado. Calzas negras musculosa de flores naranjas y plataformas, llorando a moco suelto en el medio de la calle. Nota: Autoestima cero lo mío, del glamour ni hablar.
Una mujer me agarró del brazo y me dijo
-filha vc está passando mal?
-Tudo bein, eu só estou um pouco triste, pode deixar. Le conteste mientras me limpiaba las lágrimas con el brazo.
Me gustó que se preocupe por mí y que me diga filha. Una grosa la doña.
Los trámites fueron bien. La chica del Banco do Brasil muy amable y practica. Aclaro que tengo la peor suerte con la burocracia. Será que los planetas lo están cambiando todo?
Después intenté hacerme un piercing en el ombligo en Ipanema Ink. Seeh. Lastima quedo en intentos. La rubia tatuadora estuvo cinco minutos tratando de pasar la aguja por mi ombligo. Dolor puro, intensísimo. Pensé en el desamor del año para distraerme, pero nada. Entonces rogué a rubia tatuadora que pare. Ya en la calle me bajo la presión y fui la persona más sola y vulnerable de Ipanema. Malísimo. Compré un açaí y entre el frio y el azúcar me sentí mejor.
A la vuelta una señora me pellizco el brazo en subte (un pellizco bien definido y apropósito), después me pidió perdón (?). Temí me haya hecho una macumba pero luego lo olvidé. Ya no temo. Brasil positive vibrations.

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