Ayer hablé con vos. Dormí vestida en calza y musculosa. A los bichos cariocas no les importo nada y me picaron igual. Ahora estoy bien cerca del ventilador, no pienso más que en nuestra charla y en tu incomprensión. También pienso un poco en el calor y en lo bien que me haría un mate con mucho yuyo de melisa, lavanda y miel. Esos mates re dulces siempre me hacen sentir mejor. Acá en rio el mate bien gracias, y los yuyos ni sé como se llaman en portugués.
Además, hoy no voy a salir de mi cuarto de tanta tristeza que hay.
Además, hoy no voy a salir de mi cuarto de tanta tristeza que hay.
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